Se cree que el antepasado inmediato del Bingo es una lotería
que se aún hoy se juega en Italia y que data del siglo
XVI. Esta lotería se llamaba “Lo Giocco del Lotto
d’Italia”
Esta lotería gana importante prestigio y el sistema de
juego comienza a utilizarse en las ferias de los pueblos donde
el organizador sacaba discos numerados que previamente habían
sido colocados en una caja de cigarros. Los pobladores iban marcando
los aciertos en el cartón con semillas, llamadas beans
o bins. Al completar el cartón se gritaba ¡Beano!
para avisarle a los demás jugadores que ya existía
un ganador.
Al ser considerado un juego tan divertido
y con un fuerte carácter social comienza a extenderse
por distintas localidades llegando a Francia, España
y Alemania. Cada cultura le irá agregando características
particulares.
En Alemania, por ejemplo, se utilizaba como un eficaz
método didáctico para enseñar lengua,
matemáticas e historia.
El antiguo nombre Beano es cambiado por el actual Bingo
en los Estados Unidos.
El responsable de este cambio es un juguetero procedente de
Nueva York de nombre E.S. Lowe. Se dice que impulsó este
cambio al escuchar a un jugador gritar ¡Bingo! en lugar
de la antigua palabra usada tradicionalmente.
Lowe fue un gran amante de este juego. Era tan grande su afición
que terminó por convertirse en una obsesión. Con
ayuda de un amigo matemático logra confeccionar más
de 6000 cartones con combinaciones de números diferentes.
Muchos piensan que por este motivo perdió la razón.
Será en el siglo XX que el Bingo consiga su mayor auge.
Promediando la década del ’30 un sacerdote católico
convence a Lowe de utilizar el Bingo con fines benéficos
teniendo gran éxito, por lo que la práctica se extiende
a varias iglesias. Esto provoca, no sólo que el bingo sea
utilizado para conseguir fondos para diferentes causas, sino que
además va generando una gran cantidad de aficionados.
En la actualidad el Bingo es uno de los juegos más elegidos,
ya sea en salas reales o virtuales. Se cuentan por miles las personas
que a diario se acercan a los bingos con el deseo de llevarse
el premio mayor.